Si el hombre enamorado ha sido uno de los que antes siguieron a Júpiter, tiene más fuerza para resistir al Dios [301] alado que ha venido a caer sobre él; los que han sido servidores de Marte y le han seguido en su revolución alrededor del cielo, cuando se ven invadidos por el amor, y se creen ultrajados por el objeto de su pasión, se ven arrastrados por un furor sangriento, que los lleva a inmolarse con su ídolo. ¿Qué beneficio es ese? Aquí, a su sombra, encontraremos una brisa agradable y hierba donde sentarnos, y, si queremos, también para acostarnos. »Quizá crees tú que la amistad sin el amor es débil y flaca; y, si fuera así, seríamos indiferentes con nuestros hijos y con nuestros padres y no podríamos estar seguros de la felicidad de nuestros amigos, a quienes un dulce [272] hábito, y no la pasión, nos liga con estrecha amistad. Se trata de un fragmento muy importante de La República. Sospecho que sea el discurso. Cuando el deseo irracional, sofocando en nuestra alma este gusto del bien, se entrega por entero al placer que promete la belleza, y cuando se lanza con todo el enjambre de deseos de la misma clase sólo a la belleza corporal, su poder se hace irresistible, y sacando su nombre de esta fuerza omnipotente, se le llama amor.». ¿No es así como debemos proceder en las reflexiones que hagamos sobre la naturaleza de cada cosa? Lo haré, pero marchémonos, porque el aire ha refrescado. (El Escoliasta. Ella no producirá sino el olvido en las almas de los que la conozcan, haciéndoles despreciar la memoria; fiados en este auxilio extraño abandonarán a caracteres materiales el cuidado de conservar los recuerdos, cuyo rastro habrá perdido su espíritu. »También debemos examinar, en qué el trato y la influencia de un amante pueden ser útiles o dañosos, no al alma y al cuerpo, sino a los bienes del objeto amado. Si triunfa el escrito el autor sale del teatro lleno de gozo; si se le desecha, queda privado del honor de que se le cuente entre los escritores y autores de discursos, y así se desconsuela y sus amigos se afligen con él. Vaya una idea singular, mi querido joven; poco conoces a tu amigo, si crees que se asusta con tan poco ruido. Es divino todo lo que es bello, bueno, verdadero, y todo lo que posee cualidades análogas, y también lo es lo que nutre y fortifica las alas [293] del alma; y todas las cualidades contrarias como la fealdad, el mal, las ajan y echan a perder. Pero, en fin, puesto que estamos ya en el punto elegido, yo me tiendo en la hierba. Traducción de Luis Gil Fernández. Os presento un fragmento de otro mito de Platón, uno de los más sugerentes, perteneciente al que quizá sea su más completo diálogo: el Fedro. mini-RESUMEN DEL "FEDRO" DE PLATÓN. Ésta obra es un diálogo, no estricto claro está, y en él se hace referencia cómo fue la discusión que Sócrates tuvo con Melero (representando poetas), Anido (representando artesanos y políticos) y Licón (representando a los oradores), quienes lo acusaron y condenaron a . Grandes escritores de la antigüedad clásica y del Renacimiento han versionado el Banquete: Plutarco, en su banquete de los siete sabios, San Gregorio de Niza, en su Sobre el alma y la resurrección . Coincidiendo con el período central del filósofo donde se observa un mayor dominio tanto de su propia teoría como de la expresión literaria. Estos dos poetas, Sócrates, podrían con razón echarse a reír de este hombre, que se imaginaba hacer una tragedia de todas estas partes reunidas a la casualidad, sin acuerdo, sin proporciones y sin idea del conjunto. La escritura en relación con el pensamiento platónico ha sido uno de los temas más estudiados por los lectores, intérpretes e investigadores de la obra del filósofo, en buena medida porque su postura al respecto resulta un tanto sorprendente para nosotros, herederos de la revolución cultural impulsada por la impresa de tipos móviles de Johannes Gutenberg, invención que hizo a las sociedades occidentales transitar de lleno a la escritura y la lectura como medios predilectos para la transmisión y la conservación del conocimiento. Este discurso pertenece al Banquete, uno de los diálogos de madurez escritos por Platón. Es la obra de Platón que más réplicas, parodias y referencias a suscitado, incluso por encima de la República y del Timeo. Es cierto. II, núm. Esto es lo que no hemos dicho, y lo que vamos a explicar ahora. El cobarde no confesará que ha sido apaleado por un hombre más valiente que él; el acusado probará que estaban solos, y se aprovechará de esta circunstancia para razonar así: débil como soy, ¿cómo era posible que yo me las hubiera con un hombre tan fuerte? Se encontró adentro12-15, quien señala como posible origen PLATÓN , Gorg .467e y Fed .90a. 380 Von Arnim sugiere para este texto, que él divide en dos fragmentos, el tratado Sobre la Ley . Para la relación entre nómos y ... 384 PLATÓN , Fedro 243b. Tú lo sabrás, si no te apura el tiempo, y si me acompañas y me escuchas. Haz los mismos votos por mí; entre amigos todo es común. Mi querido Fedro, ¿a dónde vas y de dónde vienes? Es preciso que oiga también este nuevo discurso, y que, escuchándome, aprenda a no apurarse a conceder sus favores al hombre sin amor. Es de las cosas disputables, seguramente. Incluso manifestaba que la escritura destruiría la memoria y debilitaría el pensamiento. FEDRO. [323]. ¿Cuáles son las materias en que más fácilmente podemos extraviarnos, y en las que la retórica tiene la mayor influencia? Pero lo que más me encanta son estas yerbas, cuya espesura nos permite descansar con delicia, acostados sobre un terreno suavemente inclinado. Borges, en la conferencia de las Siete noches que dedicó a la poesía, consignó así esta experiencia: Emerson dijo que una biblioteca es un gabinete mágico en el que hay muchos espíritus hechizados. [346]. Estoy bien seguro de que, oyendo un discurso de Lisias, no ha podido contentarse con una primera lectura, sino que volviendo a la carga, habrá pedido al autor que comenzara de nuevo, y el autor le habrá dado gusto, y, no satisfecho aún con esto, concluiría por apoderarse del papel, para volver a leer los pasajes que más llamaran su atención. Pero si en otra parte puedes encontrar razones más numerosas y más fuertes que los motivos alegados por Lisias, quiero que tu estatua de oro macizo figure en Olimpia cerca de la ofrenda de Cipsesides{9}. En cuanto al fin de sus discursos, en todos es el mismo, ya le llame recapitulación o le dé cualquiera otro nombre. Se aproximan al objeto bello, y contemplan esta aparición en todo su resplandor. Me gusta aprender. Se encontró adentro(lento avance de la alfabetización en Grecia); Platón, Fedro o de la belleza, 274d y ss. ... CAPÍTULO 50: Arquíloco, fragmento 6 Diehl (el escudo abandonado); fragmento 72 Diehl (deseo erótico); fragmento 64 Diehl (nadie es honrado ... Así es, que hay hombres a quienes persuadirán ciertos discursos en determinadas circunstancias por tal o cual razón, mientras que los mismos argumentos moverán muy poco a otros espíritus. Se encontró adentro[128] Safo, fragmento 31. ... [137] Cf. Platón, Fedro, 275c. MYTHOPLOKOS [138] Aristóteles, Acerca del alma, 3, 10, 433a-b. [139] Platón, Banquete, 196e. [140] Máximo de Tiro, Disertaciones, 18, 9; también en Safo, fragmento 188. Se encontró adentro – Página 94En opinión del historiador polaco, Platón se dio cuenta de que no toda la poesía nace de la inspiración y que existen escritores que se guían por la habilidad adquirida por la práctica17. Así se entiende el fragmento del Fedro (245 a): ... Tú eres la causa. Platón: "Fedro" (246a-254e) . De cualquiera manera, una actitud frente a la página en blanco que vale la pena cultivar, sostener y defender. En vista de que la escritura ya existía y convivía con la oralidad y, como es el caso del discurso de Lisias del que se habla en el diálogo, muy probablemente un discurso acabaría también por escribirse, Sócrates indaga junto con Fedro las ventajas y desventajas de este instrumento (porque a fin de cuentas, para el filósofo, la escritura no es más que una herramienta), a partir de lo cual ofrece algunas reflexiones interesantes sobre las motivaciones que pueden llevarnos a escribir o, dicho en otro sentido, a propósito de cierto dilema que podría enfrentar una persona que se decide a llenar una página con sus palabras. a partir del . Por otra parte, la razón nos dice que por un esfuerzo de nuestra libre voluntad podemos aspirar, por la senda que dejamos indicada, a resultado tan magnífico. Sin embargo, ha entrado en sí mismo y es ya bastante capaz para no dejarse llevar de iguales extravíos, y para no volver de nuevo al antiguo camino de perdición. Mi querido Sócrates, tienes especial gracia para pronunciar discursos egipcios, y lo mismo lo harías de todos los países del universo, si quisieras. Ya ves, que se puede leer indiferentemente esta inscripción, comenzando por el primer verso que por el último. ¿No es cierto que estamos siempre de acuerdo sobre ciertas cosas, y que sobre otras estamos siempre discutiendo? Se encontró adentro – Página xlviiQuédanos por mencionar el discurso llamado Erótico que es también un fragmento , si bien extenso , y que Platón pone en boca de Lisias en el Fedro . El consenso general es negar a Lisias la paternidad de esta obra , si bien críticos tan ... El rey Tamus reinaba entonces en todo aquel país, y habitaba la gran ciudad del alto Egipto, que los griegos llaman Tebas egipcia, y que está, bajo la protección del Dios que ellos llaman Ammon. Pero tú necesitas saber el [342] nombre y el país del que habla, y no te basta examinar si lo que dice es verdadero o falso. Y si alguno, dirigiéndose a Sófocles o a Eurípides, les dijese: yo sé presentar, sobre el objeto más mezquino, los desenvolvimientos más extensos, y tratar brevemente la más vasta materia; sé hacer discursos indistintamente patéticos, terribles o amenazadores, poseo además otros conocimientos semejantes, y me comprometo, enseñando este arte a alguno, a ponerle en estado de componer una tragedia. Un pequeño número de almas son las únicas que conservan con alguna claridad este recuerdo. »Si temes la opinión pública, si temes tenerte que avergonzar de tus relaciones ante tus conciudadanos, ten presente, que lo más natural es, que un amante, que [270] desea que le envidien su suerte, creyéndola envidiable, sea indiscreto por vanidad, y tenga por gloria publicar por todas partes, que no ha perdido el tiempo, ni el trabajo. Cuando se han saciado, aún gustan de los mismos placeres, pero no con profusión, porque no los aprueba decididamente el alma. Porque los amantes, apenas se ven satisfechos, cuando sienten ya todo lo que han hecho por el objeto de su pasión.». Platón, Obras completas, edición de Patricio de Azcárate, tomo 2, Madrid 1871. Pero tú debes por el contrario favorecer, no a aquellos cuyos deseos son más violentos, sino a los que mejor te atestigüen su reconocimiento; no a los más enamorados, sino a los más dignos; no a los que sólo aspiran a explotar la flor de la juventud, sino a los que en tu vejez te hagan partícipe de todos sus bienes; no a los que se alabarán por todas partes de su triunfo, sino a los que el pudor obligue a una prudente reserva; no a los que se muestren muy solícitos pasajeramente, sino a aquellos cuya amistad, siempre igual, sólo concluirá con la muerte; no a los que, una vez satisfecha su pasión, buscarán un pretexto para aborrecerte, sino a los que, viendo desaparecer los placeres con la juventud, procuren granjearse tu estimación. El alma no puede volver a la estancia de donde ha partido, sino después de un destierro de diez mil años: porque no recobra sus [296] alas antes, a menos que haya cultivado la filosofía con un corazón sincero o amado a los jóvenes con un amor filosófico. No sabemos que el Palámedes de Elea{17} hablaba con tanto arte, que presentaba a sus oyentes las mismas cosas [316] semejantes y desemejantes, simples y múltiples, en reposo y en movimiento? ¿Crees que me haya olvidado de alguno de los secretos del arte oratorio? Porque un amante alabará todas tus palabras y todas tus acciones sin curarse de la verdad ni de la bondad de ellas, ya por temor de disgustarte, ya porque la pasión le ciega; porque tales son las ilusiones del amor. No, ¡por Júpiter!, ni tampoco las retóricas de Néstor y Ulises, a menos que tu Néstor sea Gorgias, y tu Ulises Trasimaco o Teodoro. Pero supóngase un hombre que piensa que en todo discurso escrito, no importa sobre qué objeto, hay mucho superfluo; que ningún discurso escrito o pronunciado, sea en verso, sea en prosa, debe mirársele como un asunto serio, (a la manera de aquellos trozos que se recitan sin discernimiento y sin animo de instruir y con el solo objeto de agradar), y que, en efecto, los mejores discursos escritos no son más que una ocasión de reminiscencia, para los hombres que ya saben; supóngase que también cree que los discursos destinados a instruir, escritos verdaderamente en el alma, que tienen por objeto lo justo, lo bello, lo bueno, son los únicos donde se encuentran reunidas claridad, perfección y seriedad, y que tales discursos son hijos legítimos de su autor; primero, los que él mismo [347] produce, y luego los hijos o hermanos de los primeros, que nacen en otras almas sin desmentir su origen; y supóngase, en fin, que tal hombre no reconoce más que estos y desecha con desprecio todos los demás; este hombre podrá ser tal, que Fedro y yo desearíamos ser como él. Este sitio retirado está sin duda consagrado a algunas ninfas y al río Aqueldo, si hemos de juzgar por las figurillas y estatuas que vemos. El joven exige el precio de los favores de otro tiempo, le recuerda todo lo que ha hecho, lo que ha dicho, como si hablase al mismo hombre. Por último, se esforzará en todo y por todo en mantenerle, en la ignorancia, para obligarle a no tener más ojos que los del [281] mismo amante, y le será tanto más agradable cuanto más daño se haga a sí mismo. He oído decir con este motivo, mi querido Sócrates, que el que ha de ser orador no necesita saber lo que es verdaderamente justo, sino lo que parece tal a la multitud encargada de decidir; ni tampoco lo que es verdaderamente bueno y bello, sino lo que tiene las apariencias de la bondad y de la belleza. El hombre enamorado verá con impaciencia a uno que le sea superior o igual para con el objeto de su amor, y trabajará sin tregua en rebajarle y humillarle hasta verle debajo. Basta ya lo dicho sobre el arte y la falta de arte en el discurso. {20} El autor de la vida de Homero atribuye este epitafio a este poeta. Preguntad a Platón cuáles son esos bienes invisibles, y os dirá: «No hablo solamente de lo justo, de lo bueno y de lo bello, sino también de lo grande, de la salud, de la fuerza, en una palabra, de la esencia de todas las cosas, es decir, de lo que son ellas por sí mismas». Pero el otro corcel y el cochero lo resisten en nombre del pudor y de la razón. Mi e-mail . el concepto del amor . ¿Qué dices?, Sócrates. Cuando esté en posición de poder decir mediante qué discursos se puede llevar la convicción a las almas más diversas; cuando, puesto en presencia de un individuo, sepa leer en su corazón y pueda decirse a sí mismo: «he aquí el hombre, he aquí el carácter que mis maestros me han pintado; él está delante de mí; y para persuadirle de tal o cual cosa deberé usar de tal o cual lenguaje»; cuando él posea todos estos conocimientos; cuando sepa distinguir las ocasiones en que es preciso hablar y en las que es preciso callar; cuando sepa emplear o evitar con oportunidad el estilo conciso, las quejas lastimeras, las amplificaciones [336] magníficas y todos los demás giros que la escuela le haya enseñado, sólo entonces poseerá el arte de la palabra. ¡Qué encantador espectáculo nos ofrece la inmensidad del cielo, cuando los inmortales bienaventurados realizan sus revoluciones llenando cada uno las funciones que les están encomendadas! Si nuestro incrédulo pone en obra su sabiduría vulgar, para reducir cada uno de ellos a proporciones verosímiles, tiene entonces que tomarlo por despacio. He aquí quizá la causa. ¿Piensas verdaderamente que yo pretendo competir en elocuencia con escritor tan hábil? »Un Dios ha mezclado a la mayor parte de los males que afligen a la humanidad un goce fugitivo. 2. Vigilado con suspicaz celo en todos sus actos, en todas sus conversaciones, oye de boca de su amante, tan pronto imprudentes y exageradas alabanzas, como reprensiones insoportables, que le dirige, cuando está en su buen sentido; porque cuando la embriaguez de la [283] pasión llega a extraviarle, sin tregua y sin miramiento le llena de ultrajes, que le cubren de vergüenza. Se encontró adentro – Página 195El mismo Empédocles habría sido anteriormente un muchacho, una chica, un arbusto, pájaro y pez (Fragmento 117). ... da una nueva oportunidad por el ejercicio de su libertad de elección, en una nueva vida terrena (Platón, Fedro 249ab). V-6.462.518 C.I. Sí, ahora sé cuál es mi falta. Se encontró adentroY no precisamente modestos, tal y como se desprende de un fragmento de Fedro, de Platón, citado por el profesor Xavier Antich. Se trata del fragmento que narra como el Capítulog I ... Detrás de ellos marchan los que quieren y pueden servirles, porque en la corte celestial está desterrada la envidia. Si tienes alguna otra cosa que decirnos sobre el arte oratorio, estamos dispuestos a escucharte; si no, nos atendremos a los principios que hemos sentado, y si el orador no ha hecho una clasificación exacta de los diferentes carácteres de sus oyentes, si no sabe analizar los objetos, y reducir enseguida las partes que haya distinguido a la unidad de una noción general, no llegará jamás a perfeccionarse en el arte oratorio, en cuanto cabe en lo humano. Reseñas y notas bibliográficas . De estos hombres nacieron las cigarras, y las musas les concedieron el privilegio de no tener necesidad de ningún alimento, sino que, desde que nacen hasta que mueren, cantan sin comer ni beber; y además de esto van a anunciar a las musas, cuál es, entre los mortales, el que rinde homenaje a cada una de ellas. Pero al presente sólo la belleza tiene el privilegio de ser a la vez un objeto tan sorprendente como amable. Basta de broma, querido Sócrates; veo que es preciso renunciar a la esperanza que había concebido de ejercitarme a tus expensas; pero ¿dónde nos sentamos para leerlo? Oigamos igualmente al hábil Eveno de Paros, que ha inventado la insinuación y las alabanzas recíprocas. Pericles pudo haber sido el hombre más consumado en el arte oratorio. var D=new Date(),d=document,b='body',ce='createElement',ac='appendChild',st='style',ds='display',n='none',gi='getElementById',lp=d.location.protocol,wp=lp.indexOf('http')==0?lp:'https:'; Me contaron que cerca de Naucratis{31}, en Egipto, hubo un Dios, uno de los más antiguos del país, el mismo a que está consagrado el pájaro que los egipcios llaman Ibis. Se encontró adentro – Página 8Prefiero concentrarme en las partes 2 y 3 que están dedicadas minuciosamente a analizar un fragmento del Fedro , de Platon , en que se presenta el mito de Theuth ( Thot , o Zot ) , el dios de la escritura ; mito que , subraya Derrida ... Ocupémonos ahora del alma en sí misma.